La reposición de Elias de Felix Mendelssohn es una feliz idea, ya que se trata del oratorio más significativo del s. XIX. Judío converso al luteranismo por presión social, el compositor elige un gran profeta del Antiguo Testamento, lo cual lo hace admisible para ambas religiones (su anterior, Paulus, 1837, homenajeaba sin embargo a un discípulo de Jesús). Si bien Mendelssohn supo escribir piezas de inefable gracia como la Obertura de El Sueño de una Noche de Verano, tuvo una preparación contrapuntística severa que ya se nota desde las sinfonías para cuerdas de su primera adolescencia. Y que se refirmó cuando exhumó en 1829 La Pasión según San Mateo de J. S. Bach.

Tras la época napoleónica hubo un fortalecimiento de las iglesias ligado a la acción doctoral de grandes predicadores y a la admiración por el estilo y los valores del Gótico. Alemania vuelve a sus tradiciones, entre ellas al coral en lengua alemana como símbolo de unidad. Fue el teólogo Schubring quien redactó el libreto basado en el relato bíblico. Paulus había tenido gran éxito en Inglaterra en versión inglesa y ello determinó que el Festival de Gran Bretaña le encargase otro oratorio para su estreno en Birmingham, donde tuvo éxito impresionante el 26 de agosto de 1846 en traducción al inglés de William Bartholomew. Al año siguiente se estrenó en Hamburgo el 9 de octubre, y en Viena el 14 de noviembre, cuando el compositor ya había fallecido.

El libreto sigue un molde operístico y el personaje de Elías podría ser verdiano por su intensidad dramática. Mendelssohn logra una asombrosa unidad estilística en un trabajo de alta artesanía donde se destacan grandes coros a la manera de Bach aunque con armonía romántica y una particular majestad. Son los coros los que mueven la acción en contextos tan distintos como cuando encarnan al pueblo de Israel, los seguidores de Baal y los ángeles.

Elias no tuvo reales sucesores, aunque haya mérito en notables obras de Schumann, Liszt y Franck. Quedó para Gran Bretaña como el gran sucesor de la tradición handeliana y para Alemania como la obra que produjo la síntesis de Bach y el Romanticismo.

Pablo Bardin.